Higuera de la Sierra está catalogada con Conjunto Histórico Artístico desde 2003, lo que le permite disfrutar de un atractivo enclave que mantiene la arquitectura popular de la Sierra en muchas casas, como las de la calle Ordóñez Rincón.

En la zona alta del pueblo existen numerosos ejemplos de casas barrocas del siglo XVIII, así como de viviendas burguesas de los siglos XIX y XX. Los detalles de sus fachadas, su distribución e interiores se conservan, en su mayoría, intactos, lo que otorga al centro del pueblo un cariz señorial.

En esa misma zona urbana está situada la Iglesia Parroquial de San Sebastián, de estilo barroco sevillano (siglo XVIII). El crecimiento que vivió Higuera de la Sierra provocó la petición al Arzobispado de Sevilla para la construcción de un templo que sustituyese al anterior.

El resultado dio lugar a una iglesia de una sola nave, con capillas adosadas y una espectacular bóveda de media naranja y una torre campanario que hoy día se ha convertido en espacio ocupado por las cigüeñas blancas, que anidan sobre ella desde hace siglos.

Aquí se pueden admirar los lienzos de Alonso Miguel de Tovar, las tallas de Sebastián Santos Rojas o el retablo churrigueresco del Altar Mayor, de Benito Hita del Castillo (siglo XVIII), entre otras piezas de gran valor artístico e histórico. Su riqueza la hizo acreedora de de la catalogación de Bien de Interés Cultural.

Otros monumentos de relevancia son la Ermita del Cristo del Rosario (siglo XVII), un templo renacentista con un retablo de finales del siglo XVIII, presidido por la imagen del Cristo del Rosario, una talla de un crucificado del siglo XVI y, a sus pies, una Virgen Dolorosa del siglo XIX.

Esta ermita se encuentra perfectamente integrada en pleno casco urbano, junto a la Plaza de Toros y una de las tres fuentes-lavaderos de la localidad.

Otra de las ermitas higuereñas es la de San Antonio de Padua (siglo XVI). Situada en el barrio más popular de la localidad este edificio se enmarca en el tipo de iglesias del Renacimiento del siglo XVI. En su interior, la imagen del titular preside el sencillo templo, de gran vinculación entre todos los vecinos.

La Patrona de Higuera de la Sierra, la Virgen del Prado, cuenta también con su propia ermita (siglo XVI). Situada a unos siete kilómetros del pueblo, dentro del término municipal de Zufre, la ermita de la Patrona está situada en plena dehesa, donde se reúnen todos sus devotos en las dos citas con la Virgen del Prado: La traída al pueblo, en marzo, y su regreso, en mayo.


Mención especial merece la Plaza de Toros, cuyos orígenes datan del siglo XVI, y las calles empedradas que conservan la esencia de la comarca de la Sierra. Destacan las fuentes-lavaderos, repartidas por los tres barrios del pueblo (Barrio Alto – Las Provincias-, Centro y San Antonio). Estas construcciones civiles, restauradas recientemente denotan el vínculo de Higuera de la Sierra con sus manantiales, que abastecían estos puntos de encuentro de las mujeres de la localidad para la dura tarea del lavado de la colada. Hoy día se han convertido en un ejemplo de la arquitectura popular serrana.

Si hay algo que identifique a Higuera de la Sierra por todo el mundo es su Cabalgata de Reyes Magos. En 1918, Domingo Fal Conde, vecino de Higuera, irrumpió a caballo junto a otros dos higuereños por las calles de su pueblo, repartiendo caramelos entre los niños, que no salían de su asombro al ver a los Reyes Magos tan cerca…

Desde ese año, el cortejo que representa escenas del Antiguo Testamento llena de ilusión, colorido y alegría las abarrotadas calles del pueblo, que se ven desbordadas por los miles de visitantes que se registran durante toda la jornada.

La Cabalgata de Reyes de Higuera, la segunda más antigua de España, está catalogada como Fiesta de Interés Turístico Nacional de Andalucía, por la Consejería de Turismo y Deportes de la Junta de Andalucía, así como Manifestación Sociocultural Objeto de Especial Atención por parte de la Diputación de Huelva.

La esencia de esta representación cultural reside en la escenificación que realizan los propios vecinos del pueblo, que se transforman por unas horas en personajes bíblicos, totalmente estáticos pese al intenso frío o la lluvia que ha acompañado algunos de los años de esta tradicional celebración. El conjunto escultórico que conforman otorga una belleza y singularidad que distingue a la Cabalgata de Higuera del resto de las existentes en España.

Distintas carrozas componen el cortejo, carrozas elaboradas totalmente a mano por todos los vecinos, que trabajan arduamente durante los meses previos para que esa noche todo resplandezca.

El cortejo de catorce carrozas se divide en dos grupos. Las de verde o ‘de pobre’, recogen las citadas escenas relacionadas con el Nacimiento o la infancia de Jesús. En ellas, niños, mayores, bebés, ancianos y animales recrean por unas horas las escenas de la historia del cristianismo con una veracidad y profesionalidad que los higuereños llevan innatas.

Aquí, la decoración se centra en la recreación de las escenas con elementos de la época, tanto vestuario como atrezzo.

El otro grupo de carrozas la componen la Estrella de Guía y las de los Reyes Magos. Aquí, la imaginación juega un papel esencial para otorgar colorido y vistosidad a los protagonistas del cortejo. Los Reyes Magos de Oriente recorren las calles de Higuera repartiendo caramelos y juguetes entre los niños, horas previas a su visita a todos los hogares de España.

Los escasos 1.200 habitantes de este tranquilo pueblo serrano se ven totalmente desbordados por la llegada de unas 30.000 personas desde todos los puntos de España e incluso el extranjero. El paso por determinados puntos clave reúne a niños de todas las edades, en cuyos rostros se refleja la ilusión de esta noche.

La repercusión que ha alcanzado hoy día la Cabalgata de Reyes de Higuera de la Sierra se debe no sólo a la semilla plantada por su fundador, sino al papel que han jugado generaciones de vecinos que hoy día se dan cita en la ‘Asociación Cultural y Social Cabalgata de Reyes Magos’. Este colectivo es el encargado hoy día de organizar esta celebración, punto de encuentro de los amantes de la tradición navideña en su máximo esplendor.


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